Todo había resultado demasiado bonito a pesar de nuestra distancia y los casi veinte años de edad que nos separaban, pero pronto iba a verse modificada nuestra suerte, cuando en primer lugar surgiría el rechazo de su familia, y posteriormente encontraría demasiados obstáculos por parte de Migración, hasta siete meses después verme obligado a convertirme forzosamente en emigrante ilegal.
Ya transcurrido el primer año juntos, se producirían más de un desencuentro entre nosotros, que sólo sería el fiel reflejo de que nuestra relación no gozaba de demasiada buena salud, desapareciendo lamentablemente para siempre aquellos días mágicos de antaño, como consecuencia de las muchas dificultades que nos habíamos encontrado en nuestro duro camino.
Ni siquiera la creación de un negocio propio, que pronto se convertiría en exitoso (hasta conseguir destacarse de manera ejemplar), permitiría que nuestra relación pudiera mejorar, dándonos demasiados disgustos, sufriendo primero en mis propios carnes la mala fe de una parte de la sociedad y en otras ocasiones como consecuencia de la envidia de determinadas personas que nos rodeaban, que no descansarían hasta conseguir hacerme verdadero daño, llegando incluso en algunos momentos a la cobarde agresión física.