No puedo expresar con sencillas palabras, cada una de las múltiples sensaciones que llegan a pasar por mi mente y mi corazón en estos angustiosos momentos, después ya de casi un año de mi indeseado regreso a España y tras perder definitivamente a mi amada, siendo ésta mi verdadera amargura.
A lo largo de todo este largo tiempo, por mi cabeza han pasado miles de pensamientos, unos positivos e incluso muchos otros que no lo son tanto, haciendo un enorme esfuerzo por alcanzar a comprender algo de todo lo ocurrido e intentando digerir todo aquello que he perdido por creer en el amor sin límite (familia, amigos, trabajo, etc.), incluso a mi propia amada.
Como si el tiempo se hubiera parado, he pasado un año sin pena ni gloria, apenas recuperándome de tanto golpe recibido e intentando mejorar mi salud, sin prácticamente trabajar y pasando buena parte de todo este largo tiempo, encerrado en mi habitación tratando de asimilar todo cuanto me sucedió.