A todos ellos quisiera invitarles a que luchen cada día por un México más digno, donde reine la justicia y la libertad, porqué algún día sus propios hijos se lo agradecerán y entre todos juntos conseguirán un país muchísimo mejor de lo que ya es, aunque algunos se empeñen en demostrar todo lo contrario.
Resulta extremadamente dolorosa cualquier despedida y esta para mi así lo es, por lo que no voy a emplear la palabra “adiós”, sino sencillamente -desde lo más profundo de mi corazón- sólo me cabe decirles “HASTA SIEMPRE, AMIGOS”, porqué así los conservaré por el resto de mis días, no sin antes desearles a todos:
“QUE DIOS LES BENDIGA"